Desde aquí aprovechamos para felicitar a David y pedirle que nos haga más entregas a domicilio como esta.
HOME DELIVERY de David Nasarre Rabadán
Russian red es rojo, rojo como la sangre, rojo como la carne en todas sus expresiones.
No menos rojo fue el modo en que nació el proyecto, rojo en este caso por nacer del corazón de un grupo de siete personas dispuestas a sobrevolar muy alto por los cielos de una ciudad imaginaria hasta clavar la vista en alguien, ese alguien pequeñito pero con un inmenso mundo interno dispuesto a ser exprimido al máximo con un único objetivo: contar una historia.
El proceso llevó su tiempo, la ciudad imaginaria es tan grande que a veces apenas se puede distinguir a las personas desde tan alto. A veces el cielo se nubla, varias veces llueve, y otras tantas
uno reposa tranquilo en un refugio seguro cuando se avecina una tormenta.
Hasta que el cielo aclaró y los siete a la vez salimos nuevamente a la búsqueda hasta encontrarnos todos en un mismo sitio, todos mirando hacia la misma dirección, todos clavando la mirada en ese alguien con deseos de plasmar su realidad.
La realidad de Oscar Villa.
A base de prueba y error los días iban pasando, algunos de ellos satisfactorios, otros no tanto, pero todos igual de emocionantes. Día a día íbamos descubriendo parte de la personalidad de nuestro héroe, quien no era tan accesible a la hora de mostrarse tal cual era. Primero muy tímidamente nos dejo saber su nombre. Meses más tarde su apellido. Pero el tiempo hizo que nos cojamos mutuo cariño, hasta que finalmente, Oscar Villa se hizo carne.
Con suma naturalidad y sin siquiera darnos por enterados, la imaginación había dejado paso a la realidad. Una realidad con una fuerza tal que logró que el equipo de siete personas se convierta en uno de casi veinte, todos igualmente implicados en el proyecto, todos con la misma energía, todos trabajando largas jornadas de rodaje sin perder la ilusión.
En lo que a mi respecta, no tengo más que palabras de agradecimiento a este gran equipo por haber confiado en el proyecto, por convertir algo tan duro a priori en algo tan agradable, por haber hecho posible Russian Red.
Debido al esfuerzo de todas y cada una de las personas implicadas, Russian red es rojo, en este caso, rojo pasión.
Hernán Gómez, ex-alumno de ESTUDIODECINE y director de RUSSIAN RED.
PARKING from Atic TV on Vimeo.
Yo no quería hacer Parking, supongo que fue Parking la que me eligió a mí.
En el verano de 2006 fui a parar a El Reto de Roger Gual impartido en ESTUDIODECINE por una serie de casualidades. Se podría decir que el origen de todo fue el aburrimiento. Aburrido de mi carrera como guionista de televisión, aburrido de ser un veinteañero, aburrido de Barcelona... Así que buscando salir del tedio aproveché el primero de mis dos meses de vacaciones para participar en la experiencia de gestar y parir una película en cuatro semanas partiendo de la nada. El equipo lo formábamos 16 personas sin experiencia en el campo cinematográfico, sin apenas dinero y con muy pocos medios técnicos. No nos conocíamos previamente y teníamos que resolverlo todo entre nosotros, es decir que entre ese reducido equipo estaban los actores, técnicos y productores de la película. Todo fue muy rápido durante ese mes de julio de 2006. No podía ser de otra forma.
En las primeras horas el grupo decidió rodar una propuesta mía, la historia que se narra en Parking.
Trabajamos como una cooperativa desde ESTUDIODECINE. Todos aportamos ideas y yo me encargué de colocarlas en el guión. El equipo se dividió en grupos para encarar las tareas más urgentes: las localizaciones, el vestuario y el atrezzo de la película. Mientras, yo convertía la sinopsis en un tratamiento y el tratamiento en un guión. Al final de la primera semana disponíamos de un primer borrador. La segunda semana la dedicamos a ensayar, perfilar los personajes y rematar el guión. Yo me empapaba de la manera de hablar, de moverse y de mirar de los actores mientras a mi alrededor se movía una marabunta de gente buscando parkings y oficinas, cargando con ropa y elementos de atrezzo, eligiendo tipos de luz para cada uno de los espacios en los que se desarrollaban las acciones, preparando la logística del rodaje… Durante todo este tiempo de preproducción Roger Gual estaba siempre por encima de todos marcando el ritmo algunas veces de forma directa y otras, la mayoría, sugiriéndonos el camino correcto sin que nosotros fuésemos muy conscientes. En ESTUDIODECINE nos dieron la suficiente confianza como para no tener que preocuparnos de nada. El equipo técnico era reducido pero profesional y estaba de acuerdo con la línea creativa del proyecto. El rodaje me pareció muy sencillo. Lo peor fue el primer día, los primeros veinte minutos. Es lo que cuesta asimilar que estás dirigiendo una película y que a partir de ahora no puedes dedicarle tu energía a nada más durante las semanas que dure el rodaje. Pasado este primer momento de inmersión el resto fue sencillo, o al menos así me lo pareció. Teníamos unos personajes, localizaciones, un guión, dos cámaras, tres micros y una peli que rodar.
A la tercera semana el guión estaba listo, a falta de una secuencia, la última, la más importante. Tenía claro qué quería que pasase en esa secuencia, pero no era capaz de escribirla. La dejamos para más adelante, para el penúltimo día de rodaje. Entonces los personajes tendrían mucha más vida y nos ayudarían a completar el guión. Quería que fuese una escena fresca, viva, que saliese de los personajes y no de mí. La jornada en la que la grabábamos reuní a los dos actores que la protagonizaban para improvisar, a través de unas mínimas líneas, sus diálogos. Un padre y un hijo pasan la noche juntos después de haber estado distanciados durante un tiempo, en realidad durante toda su vida. Por primera vez el hijo se atreve a hablar a los ojos a su padre. No me interesaba lo que se decían sino cómo lo hacían. Me daba igual si hablaban de sus conquistas e infidelidades o de sus vacaciones juntos años atrás. Quería resumir una noche de conversación y de reencuentro, un resumen de todo lo que se habían estado callando durante años, en una secuencia de pocos minutos.
El rodaje acabó a las cuatro semanas del inicio de la experiencia. Tras dejar reposar el material durante todo el otoño tuve la suerte de encontrar a Carlos Font Clos, el mejor montador que conozco y el que realmente le dio vida a Parking. Después de casi un año de trabajo montando la película a tiempo parcial teníamos lista la versión definitiva.
La presentamos fuera de concurso en el DiBa, festival de cine digital de Barcelona, y la acogida del público fue muy buena. Después la película ha girado por festivales en España, Europa y Latinoamérica con buenas críticas. No la hemos estrenado en salas. Es una película muy pequeña. Pero es una película muy bonita. Que la disfrutéis.
El Taller de Dirección de Actores se enmarca dentro del CURSO SUPERIOR DE CINE DIGITAL Nivel II y tiene como objetivo abordar de un modo práctico la dificultad de obtener una actuación creíble de unos actores.
La Sra. Mice se pregunta qué hace sola en una casa tan grande y se lamenta de su matrimonio fracasado, pero quiere rehacer su vida en esta casa y por este motivo desea ver a gente, reencontrar el amor, casarse, etc… El sr. Martini le ayuda en esta reflexión llenándola de coraje para seguir adelante y huir de su tristeza.
La primera toma sirvió como contacto inicial con el texto, el espacio escénico y como establecimiento de la relación emocional entre los personajes. La escena se interrumpió debido a un lapsus del texto.
En la segunda toma se pudo apreciar una actuación correcta por parte de los actores, en particular de la actriz, con una profundidad dramática muy intensa pero quizás un poco teatralizada, en el sentido en el que el volumen de la voz sobrepasa la atmósfera íntima que la escena requiere y el medio cinematográfico necesita.
Para ajustar la escena, Hernán pidió a la actriz que tuviese en cuenta que se trataba de una comedia y que la reflexión vital que tiene sobre su vida, aunque verdadera, tiene un punto de optimismo en su futuro, lo que la llevaría a una actuación más ligera.
En la cuarta toma los actores consiguieron una interpretación más intimista, más relajada y sobretodo más vivida, y se acerca mucho a aquello que para el director era lo esencial de la escena.
Es en esta toma donde vemos claramente la base a partir de la cual el director y los actores pueden seguir trabajando para terminar de perfilar al milímetro las miradas, los desplazamientos por el espacio, los silencios, el subtexto... Pero el tiempo de la sesión había terminado y este fue el resultado final del ejercicio. A mi parecer, muy satisfactorio.
Director l´Atelier Barcelona Taller-Escola de Teatre


Dicen que un libro se empieza con ilusión y se termina con melancolía... Hoy comenzamos el blog de ESTUDIODECINE escuela de cine digital Barcelona. No sabemos qué dicen de los blogs ni cómo acabará éste... pero de lo que estamos seguros es de que hoy por hoy lo abrimos con mucha, pero que mucha ilusión.
Debía ser a principios de los 90. Mi hermana y su amiga Claudia actuaban en un festival de danza. Mi madre me comentó que mi tío se acababa de comprar una cámara de vídeo, y que podríamos pedírsela prestada para grabar la actuación de mi hermana.
Mi tío me recibió contento y orgulloso de que su cámara estuviera tan solicitada. Para mí era un artilugio completamente desconocido. Salimos al balcón y estuvimos probando el Zoom. Al apretar un botón, se escuchaba un motorcito y todo se hacía más grande. Empezó a explicarme, o más bien, a recitarme todas las especificaciones técnicas que le habían contado en la tienda. Recuerdo que insistió especialmente en un detalle: enfocaba automáticamente. Yo no sabía qué era eso de "enfocar", pero la parte "automáticamente" me dejó más tranquilo.
Llegó el gran día. Yo estaba ilusionado y no desengachaba el ojo del visor. Desde ahí podía espiar a todo el mundo a base de Zoom in y Zoom out. Mi madre venía acompañada por Montse, madre de Claudia, que mostró un gran interés al verme con la cámara de vídeo. Se acercó a mí y me dijo: "¡Qué bien que hayas traído una cámara!, oye, a ver si me coges un buen primer plano de mi hija".
Aquí cambió la situación. Acababa de recibir mi primer encargo como realizador de audiovisuales. Yo no sabía qué era eso de un "primer plano" supuse que quería que su hija saliera bien y bien guapa y respondí que no habría ningún problema.
El espectáculo estaba a punto de empezar. Apagaron las luces de la sala y encendieron las del escenario. Los niños y niñas mostraban un aspecto angelical y relajado. Los padres y madres parecían más nerviosos. Pulsé el botón rojo de la cámara. El indicador PAUSE parpadeó como un semáforo en ámbar para dejar paso al REC. Comenzó la música y la coreografía. Fui rastreando a través de mi visor en blanco y negro hasta que reconocí a Claudia, la amiga de mi hermana. Realizaba con soltura los pasos de baile mientras no paraba de sonreír. Mi hermana en cambio intentaba seguir con más o menos acierto la compleja coreografía. Se veían muy pequeñitas, confundidas con el resto. Así que busqué con mi dedo el botón del zoom y comencé a escuchar el motorcito. Pero conforme sus rostros aparecían más grandes, también se veían más y más borrosos. Algo no marchaba bien. Di marcha atrás al Zoom. Volví a intentarlo más despacito pero ocurría siempre lo mismo... cuando accionaba el zoom, lo que grababa no era otra cosa que una masa informe de cuerpecitos no reconocibles.
Intenté mantener la calma. Revisaba los mandos de la cámara mientras me parecía oír a mi tío hablándome de aquello del enfoque automático. El baile tocó a su fin y yo no había conseguido grabar nada que valiera la pena. Montse, la madre de Claudia estuvo pidiéndome durante un tiempo la cinta, pero nunca se la di.
A partir de aquella experiencia aprendí lo que era el enfoque. Y de como la profundidad de campo disminuye cuando hacemos Zoom Aprendí que el enfoque automático puede ser un buen amigo cuando estás haciendo turismo, pero no es recomendable para un proyecto de verdad.
En ESTUDIODECINE sabemos que la mejor forma de aprender es a través del error. Por eso nuestros alumnos se enfrentan desde el primer día de clase a los rodajes. Al principio colocando la cámara en modo "automático" y al cabo de unas semanas asumiendo ya la responsabilidad de tomar ellos mismos todas las decisiones.
Aquí os dejamos algunas de las primeras prácticas de nuestro CURSO SUPERIOR EN CINE DIGITAL 2009/10